Oceano Ártico, Pekín, Canadá, Montreal, Nueva York, Aviones, Viaje Xi’an – Montréal

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Mmm, pizza. Eso es una de las cosas que más extraño cuando estoy en el extranjero. Una rica y caliente porción de pizza que acaba de salir del horno. Parece que solo son disponibles en América del Norte (porciones de pizza, no pizzas enteras)… y aquí estoy ahora, de vuelta en Montreal.

El viaje empezó en la mañana del 12 de diciembre en el aeropuerto internacional de Xianyang en Xi’an. Mi primer vuelo con destino a Pekín tenía una hora de partida a las 9 de la mañana. Tomé el taxi de mi casa y pagué 100 yuans (US$15; CL$ 9400) para un recorrido de 50km.

Fue en un avión como éste, controlado por Air China, que fui a mi primer destino. La auxiliar de vuelo siempre me hablaba en inglés, y eso aunque le respondía en chino. Por lo menos, pude practicar el chino con la pasajera sentada a mi lado.

Llegue en el aeropuerto de Pekín a las 10h30. El aeropuerto era muy bonito y moderno. El vuelo siguiente, con destino a Nueva York, se iba a las 13 horas. Entonces, tenía algo de tiempo libre para tomar algunas fotos, cambiar un poco de dinero (100 yuans para 15 dolares canadienses, para tomar un bus en Montreal).

Por la diferencia horaria entre Pekín y Nueva York, y también porque el avión se dirigía hacia la dirección opuesta a la de la rotación de la tierra, solo había una diferencia de 30 minutos entre la hora de llegada y la de partida. Entonces, la hora de partia fue la 1 del mediodía, el 12 de diciembre, hora de Pekín y la hora de llegada fue 1:30 del mediodía, el 12 de diciembre, hora de Nueva York. Pero el vuelo tuvo una duración real de 13 horas y media.

La entrada al Boeing 747 se hizo desde afuera usando una escalera.

Adentro del avión, había una pantalla que mostraba películas y también nuestra locación actual en el mundo, nuestra velocidad, nuestra altura y la temperatura exterior. En inglés, el sistema de unidades usado fue el imperial, mientras en chino usaban el sistema internacional. La distancia a recorrer era un poco mas de 10000 km. El avión voló por encima de Rusia, el oceano ártico, Nunavut, Quebec y los Estados Unidos.

La visibilidad estaba ilimitada. Se podía ver al suelo y al horizon.

Cualquier lugar encima del oceano áctico en el norte de Canadá.

El sol se pone en esta noche del 12 de diciembre… En algunas horas más, el sol saldrá nuevamente y un nuevo 12 de diciembre empezará. En este momento, descubre que mi reloj no podía cambiar la fecha al revés. Entonces, tuve que dar unas 60 vueltas a las agujas de mi reloj para llegar al número 12 a partir del 13.

Una de las dos comidas que nos dieron a bordo.

El sol está saliendo nuevamente.

Llegamos pronto.

Volamos encima de Manhattan antes de aterrizar… ¿Logran ver el Empire State Building? Una pista: está en el rincón abajo en la derecha.

Al final, llegamos a Nueva York. En este lugar, ya no pertenecía a la minoría. Había muy pocos chinos.

El último avión del viaje, con destino a Montreal. Un vuelo de 45 minutos. Llegue en la noche del 12 de diciembre, a las 7 horas. Tomé un bus por los 15 dolares, que cambié por 100 yuans, y fui a la estación de metro central de Montreal, Berri-UQAM. Después, tome el metro hasta mi casa. El día siguiente, me comí una pizza y miré la televisión… en francés.

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